La histórica fábrica de loza La Cartuja Pickman, ubicada en Salteras, ha sido objeto de un proceso concursal que culminó con la autorización judicial para la venta de su unidad productiva. Esta decisión, tomada por la Sección Tercera del Tribunal de Instancia Mercantil de Sevilla, representa un paso significativo hacia la continuidad de una actividad industrial que ha perdurado casi dos siglos. La venta ha sido adjudicada al empresario Javier Targhetta Roza, quien se compromete a mantener el empleo de 30 de los 36 trabajadores de la planta, lo que subraya la importancia de preservar tanto el patrimonio industrial como el empleo en la región.
La magistrada Ana Marín Herrero, responsable del auto, ha fijado un precio de 225.000 euros para la transacción y ha declarado la existencia de sucesión de empresa, aunque con un perímetro laboral definido. Esto significa que, aunque se mantendrán 30 puestos de trabajo, los otros 6 han sido extinguidos previamente por la administración concursal. La decisión de no optar por una liquidación fragmentada se basa en el análisis de que esta alternativa no solo habría mejorado mínimamente el retorno económico para los acreedores, sino que también habría destruido empleo y valor industrial, lo que justifica la preferencia por la venta de la unidad productiva como un conjunto en funcionamiento.
### Un Proceso Competitivo con Resultados Claros
El proceso de venta se llevó a cabo conforme al artículo 518 del Texto Refundido de la Ley Concursal. Tras abrir un plazo para la mejora de ofertas, solo Javier Targhetta presentó una propuesta válida, que fue informada favorablemente por la administración concursal. La oferta de Porcelanas de Levante Siglo XXI no fue ratificada ni mejorada, lo que llevó al juzgado a declararla decaída. Este proceso ha sido transparente, cumpliendo con los principios de publicidad, concurrencia y audiencia, ya que se dio traslado del expediente a los acreedores y representantes de los trabajadores.
La administración concursal había subrayado que la propuesta de Targhetta era la más adecuada para los intereses del concurso, garantizando una mayor estabilidad futura que la venta aislada de activos. Además, el juzgado destacó que no se recibió ninguna oferta en la primera fase del plan de liquidación, lo que refuerza la singularidad de la propuesta aceptada. La magistrada enfatizó que la delimitación del perímetro laboral es crucial para evitar cualquier proyección futura de pasivos laborales sobre el adquirente, asegurando así la viabilidad de la operación.
### La Importancia de la Sucesión de Empresa
Uno de los aspectos más relevantes del auto es la declaración de sucesión de empresa, que se aplica únicamente a los 30 trabajadores incluidos en la oferta. Antes de la transmisión, la administración concursal extinguió los contratos de los 6 trabajadores no integrados en la unidad productiva. Esta decisión se tomó sin necesidad de tramitar un despido colectivo, ya que no se alcanzaron los umbrales legales requeridos. La magistrada ha dejado claro que el comprador no asumirá salarios ni indemnizaciones impagadas anteriores, lo que proporciona una mayor seguridad jurídica a la operación.
La administración concursal había enfatizado la importancia de preservar el tejido industrial y el empleo, y el juzgado ha respaldado esta visión al incorporar estos argumentos en los fundamentos jurídicos del auto. El apoyo de los representantes de los trabajadores también fue crucial, ya que el comité de empresa mostró su respaldo a la oferta presentada, destacando que la salida de los trabajadores no subrogados se basó en criterios objetivos, como jubilaciones parciales.
Con esta resolución, el juzgado ha autorizado a la administración concursal a formalizar la transmisión y a llevar a cabo las acciones necesarias para su ejecución. Aunque el auto es recurrible, se ejecutará de forma inmediata, lo que marca un hito en uno de los procesos concursales industriales más significativos en Sevilla en los últimos años.
### Planes de Relanzamiento y Futuro Sostenible
Los nuevos propietarios, que incluyen a Gabriela y Paola Luksic junto a Javier Targhetta, han expresado su agradecimiento a la Junta de Andalucía, especialmente a las consejerías de Industria y Empleo, por su apoyo en la atracción de inversores y en la consolidación del proyecto. Este grupo inversor ya está trabajando en un plan integral de relanzamiento que incluye la incorporación de perfiles directivos en áreas estratégicas y la inversión en infraestructura industrial moderna y sostenible.
El plan también contempla el refuerzo de las áreas de marketing e internacionalización, con el objetivo de potenciar el valor de los diseños de La Cartuja Pickman y su proyección exterior. Targhetta ha destacado la importancia del conocimiento acumulado por los trabajadores de la fábrica, considerándolos esenciales para devolver a la compañía su posición de referencia en el mercado.
El proyecto se concibe como un esfuerzo colectivo a largo plazo, donde deben implicarse inversores, empleados, clientes y administraciones públicas. Los trabajadores de La Cartuja Pickman han expresado su optimismo, afirmando que por primera vez en décadas hay un proyecto industrial claro para relanzar la actividad de la fábrica. Este renovado enfoque hacia la continuidad de la producción y la preservación del empleo no solo es un alivio para los trabajadores, sino que también representa una oportunidad para revitalizar la economía local y mantener viva una tradición industrial que ha sido parte del patrimonio cultural de la región.
La venta de La Cartuja Pickman no solo es un acontecimiento significativo en el ámbito empresarial, sino que también simboliza un renacimiento industrial en Sevilla, donde la historia y la modernidad se entrelazan para crear un futuro prometedor. La continuidad de esta emblemática fábrica es un testimonio del compromiso de la comunidad y los inversores por mantener viva una parte esencial de la identidad cultural e industrial de la región.
