La cooperativa agroalimentaria Las Marismas de Lebrija, ubicada en la provincia de Sevilla, ha demostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia ante los desafíos económicos y climáticos que ha enfrentado en los últimos años. Con una superficie cultivable de 1.302 hectáreas, esta cooperativa se ha consolidado como la principal fábrica de tomate concentrado de Andalucía, y su historia reciente es un testimonio de cómo la innovación y la gestión financiera pueden marcar la diferencia en el sector agrícola.
La cooperativa ha logrado refinanciar 20 millones de euros en créditos ICO, lo que le ha permitido evitar impagos y mantener su operativa al día con los proveedores. Este acuerdo, alcanzado con un pool bancario liderado por CaixaBank y Santander, extiende el plazo de pago hasta 2032, brindando un respiro financiero crucial en un contexto de sequía y dificultades económicas. Eugenio Ferreira, director general de la cooperativa, ha destacado que esta reestructuración financiera ha mejorado significativamente el apalancamiento de la cooperativa, reduciendo su deuda de 45,1 millones a 20,2 millones de euros.
### Desafíos Climáticos y su Impacto en la Producción
La cooperativa ha enfrentado serios retos debido a las sequías que afectaron la región en 2022 y 2023. La dependencia del agua del Canal del Bajo Guadalquivir ha hecho que las limitaciones hídricas impacten drásticamente en la producción agrícola. En consecuencia, la facturación de Las Marismas de Lebrija se desplomó de 59,4 millones de euros en 2021 a solo 15 millones en 2023, lo que resultó en pérdidas significativas de casi 3,4 millones de euros en 2023.
Para hacer frente a esta crisis, la cooperativa se vio obligada a implementar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), que resultó en el despido de 73 trabajadores. Esta difícil decisión, que implicó una provisión de 1,3 millones de euros, aumentó aún más las pérdidas de la cooperativa. Sin embargo, Ferreira ha señalado que, a partir de la campaña de producción del año pasado, se han externalizado ciertas operaciones para aumentar la flexibilidad y adaptarse a la carga de trabajo fluctuante.
A pesar de estos desafíos, la cooperativa ha comenzado a ver una recuperación gracias a la vuelta de las lluvias en 2024. La producción de tomate fresco ha vuelto a ser viable, lo que ha permitido a la cooperativa transformar nuevamente el tomate en salsas y concentrados. Se estima que la facturación alcanzará los 42,5 millones de euros en el cierre de este ejercicio, lo que representa un aumento del 43% en comparación con el año anterior. Este cambio positivo ha sido crucial para la cooperativa, que por primera vez desde 2018 ha reportado beneficios, con un resultado neto de 1,6 millones de euros en 2024.
### Estrategias de Crecimiento y Sostenibilidad
Las Marismas de Lebrija no solo se centra en la producción de tomate, sino que también ha diversificado su oferta al comercializar otros productos hortícolas como coliflor, cebolla, brócoli y zanahoria. Además, la cooperativa ha establecido una línea de servicios para los agricultores, asegurando la calidad y trazabilidad de sus productos desde el inicio hasta el final del proceso de producción. Este enfoque integral no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también fortalece la relación con los agricultores asociados.
Con 485 asociados en el sector B XII del Bajo Guadalquivir, la cooperativa tiene una capacidad de procesamiento de más de 4.300 toneladas de tomate fresco al día. A pesar de la reducción de hectáreas cultivadas desde 1.740 en 2021 a 1.302 en la actualidad, el objetivo es incrementar nuevamente la superficie cultivable a 1.800 hectáreas para 2028, siempre que se garantice la compra de la producción. La cooperativa ha destacado que la productividad de sus tierras es superior a la de otras regiones como Portugal y Extremadura, gracias a la homogeneidad del terreno y al hecho de que sus socios son pequeños agricultores con fincas de entre 12 y 20 hectáreas.
La cooperativa ha logrado mantener una productividad de entre 110 y 115 toneladas por hectárea, a pesar de los golpes de calor que han afectado la producción en el Bajo Guadalquivir. Este enfoque en la sostenibilidad y la calidad ha permitido a Las Marismas de Lebrija exportar el 87% de su producción a 28 clientes en 11 países, incluyendo mercados clave como Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Polonia.
La historia de Las Marismas de Lebrija es un ejemplo de cómo la innovación, la gestión financiera y la adaptación a las condiciones climáticas pueden contribuir a la resiliencia de una cooperativa agrícola. A medida que se enfrenta a nuevos desafíos, su capacidad para adaptarse y crecer será fundamental para asegurar un futuro próspero en el sector agroalimentario.
