La transición energética en Europa ha alcanzado un hito significativo en 2025, con España a la vanguardia de este cambio. En un contexto donde las energías renovables han superado por primera vez a los combustibles fósiles en la Unión Europea, el país ibérico ha logrado generar el 42,41% de su electricidad a partir de fuentes eólicas y solares. Este avance no solo refleja un compromiso con la sostenibilidad, sino que también posiciona a España como un líder en la transición energética europea.
**Transformación del Sistema Energético Español**
La evolución del sistema eléctrico en España ha sido notable en las últimas tres décadas. En 1990, el carbón representaba el 40% de la generación eléctrica nacional, mientras que las energías renovables, específicamente la eólica y la solar, eran prácticamente inexistentes. Sin embargo, para finales de 2025, el carbón ha caído a un ínfimo 0,32% del mix energético, lo que demuestra un cambio radical en la matriz energética del país.
La generación de energía solar ha alcanzado un 21,79% (62,9 TWh), posicionando a España entre los cinco países de la UE con una cuota solar superior al 20%. Por su parte, la energía eólica ha contribuido con un 20,61% (59,49 TWh), consolidándose como la tercera fuente de generación nacional, justo detrás del gas natural. Este equilibrio entre ambas tecnologías es un testimonio del compromiso de España con la diversificación de su matriz energética.
El informe European Electricity Review del think tank Ember destaca que la generación eólica y solar ha alcanzado el 30,1% del mix eléctrico de la UE, superando por primera vez a los combustibles fósiles, que representan el 29%. Este cambio no solo es un triunfo para España, sino que también marca un cambio de paradigma en la política energética de Europa.
**Desafíos y Oportunidades en la Generación Renovable**
A pesar de los avances, el camino hacia una mayor dependencia de las energías renovables no ha estado exento de desafíos. En 2025, la producción hidroeléctrica en la UE disminuyó, lo que llevó a un aumento en la generación de energía a partir de gas, que creció un 8%. Este incremento, combinado con un ligero aumento en los precios del gas, elevó la factura de importación del sector eléctrico europeo a 32.000 millones de euros, un 16% más que en 2024. En España, la generación con gas creció un 19%, impulsada por la menor disponibilidad de recursos hidráulicos y el uso de ciclos combinados tras el apagón ibérico de abril de 2025.
Sin embargo, el informe de Ember también señala que el almacenamiento de energía se ha convertido en un desafío crucial. En 2025, las baterías comenzaron a competir con las centrales de gas durante las horas pico, gracias a una reducción de costes del 20% anual desde 2015. La capacidad de almacenamiento de baterías en la UE superó los 10 GW, más del doble que en 2023, con Italia y Alemania liderando en capacidad instalada. España, por su parte, ha registrado una cartera de proyectos récord en este ámbito, lo que sugiere un futuro prometedor para el almacenamiento de energía renovable.
La necesidad de maximizar el consumo de la nueva generación renovable y ser capaces de almacenarla es fundamental para garantizar que la energía producida sea no solo limpia, sino también gestionable. Expertos como Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas de Fundación Renovables, subrayan que la clave está en eliminar las barreras administrativas al almacenamiento, agilizando los permisos para baterías y eliminando la doble tarificación por uso de red.
**Perspectivas Futuras para la Energía Renovable en España**
De cara a 2026, los expertos han identificado tres áreas prioritarias para consolidar el liderazgo renovable de España: la electrificación de la demanda, el refuerzo de la seguridad energética y la eliminación de barreras administrativas. La electrificación de la demanda, mediante el impulso de bombas de calor y vehículos eléctricos, es esencial para integrar aún más las energías renovables en el sistema energético.
Además, es crucial acelerar las redes e interconexiones para garantizar la seguridad del suministro, especialmente en un contexto donde la dependencia del gas importado sigue siendo un desafío. La legislación para prohibir las importaciones de gas ruso en 2027 también es un paso importante hacia la soberanía energética de Europa.
El ejercicio 2025 ha demostrado que una cuota mayoritaria de energías renovables en el mix eléctrico europeo es viable sin comprometer la seguridad del suministro. La clave para el futuro radica en desarrollar la capacidad de almacenamiento y las infraestructuras de red necesarias para gestionar eficientemente la creciente generación de energía eólica y solar. Con un enfoque claro en la innovación y la sostenibilidad, España está bien posicionada para continuar liderando la transición energética en Europa.
