El aceite de oliva virgen extra es un producto emblemático de la dieta mediterránea, conocido no solo por su sabor y versatilidad en la cocina, sino también por sus potenciales beneficios para la salud. Sin embargo, a pesar de su popularidad y de la creciente evidencia científica que respalda sus propiedades saludables, este producto aún enfrenta desafíos significativos para obtener la tan codiciada Declaración de Salud de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta declaración permitiría a los productores incluir en sus etiquetas afirmaciones como “reduce el colesterol” o “reduce la hipertensión”, algo que actualmente solo poseen 13 productos en toda Europa, de los cuales solo uno es español.
La asociación QvExtra!, que representa a 33 empresas y abarca 120.000 hectáreas de olivar, ha presentado una solicitud para obtener esta declaración. A principios de este año, la solicitud llegó a la fase de consulta pública, pero fue detenida en mayo debido a la falta de evidencia científica a largo plazo. Herminia Millán, gerente de QvExtra!, ha señalado que la EFSA requiere estudios que demuestren los efectos del aceite de oliva virgen extra en la salud durante un periodo mínimo de ocho semanas, a diferencia de los estudios presentados que generalmente tienen una duración de solo tres semanas. Además, la EFSA ha solicitado que se establezca un mecanismo claro que explique cómo el aceite de oliva contribuye a la reducción del colesterol, algo que no se ha definido con precisión en la documentación presentada.
### Un Estudio Sin Precedentes para Respaldar la Solicitud
Ante esta situación, QvExtra! se ha visto obligada a iniciar un ambicioso estudio que se considera el más extenso realizado hasta la fecha sobre el aceite de oliva virgen extra. Este estudio, que tendrá una duración de doce semanas, contará con la colaboración de seis centros de investigación, incluyendo universidades y hospitales de renombre. Entre ellos se encuentran la Universidad de Jaén, la Universidad de Navarra, el Hospital Clinic de Barcelona, el Hospital Reina Sofía de Córdoba, el CSIC Instituto de la Grasa y el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona. Este enfoque multidisciplinario busca proporcionar una base sólida de datos que respalde la solicitud ante la EFSA.
El estudio no solo se centrará en la presión arterial y el colesterol, sino que también analizará otros factores de salud como la glucosa en sangre, los triglicéridos y los marcadores antiinflamatorios. Se espera que los aceites virgen extra utilizados en el estudio contengan más de 300 partes por millón de polifenoles, compuestos que se ha demostrado que tienen efectos beneficiosos para la salud. Según estimaciones, consumir entre cuatro y cinco cucharadas de aceite de oliva virgen extra al día podría ofrecer beneficios significativos para la salud.
Los expertos involucrados en el estudio incluyen a destacados investigadores como Ramón Estruch, José López Miranda y Miguel Ángel Martínez, quienes aportarán su experiencia para garantizar que el estudio cumpla con los estándares requeridos por la EFSA. Millán ha expresado su optimismo sobre el apoyo que están recibiendo tanto de la administración como del sector, incluyendo asociaciones de envasadores y exportadores, así como de los ministerios de Agricultura y Sanidad.
### Un Proceso Lento pero Prometedor
El camino hacia la obtención de la Declaración de Salud no es sencillo y está marcado por la necesidad de cumplir con rigurosos estándares científicos. Si todo marcha según lo planeado, se espera que el borrador del estudio esté finalizado a finales de este año, con la definición del presupuesto prevista para enero o febrero del próximo año. El ensayo podría comenzar en junio y se estima que finalizará a finales de 2026. La presentación de los resultados ante la EFSA está programada para el primer trimestre de 2027, con la esperanza de que la decisión final se tome a finales de ese año o principios de 2028.
La obtención de esta declaración tendría un impacto significativo en la imagen del sector del aceite de oliva, especialmente para el aceite español, que podría beneficiarse enormemente de esta validación. Se estima que hasta el 80% de los aceites de oliva virgen extra españoles cumplirían con los requisitos de polifenoles necesarios para obtener la declaración. Además, al haber financiado el estudio, los productores podrían disfrutar de una protección de la Declaración por un periodo de cinco años, lo que significaría que solo los productos que cumplan con los requisitos podrían utilizar la etiqueta durante ese tiempo.
A largo plazo, el objetivo es extender esta validación a la autoridad estadounidense, la FDA, lo que representaría un avance significativo en la penetración del aceite de oliva español en el mercado estadounidense. Este proceso se presenta como una auténtica carrera de fondo, pero con el potencial de transformar la percepción y el consumo del aceite de oliva virgen extra en Europa y más allá. La comunidad científica y el sector agrícola están trabajando juntos para demostrar que el aceite de oliva virgen extra no solo es un alimento delicioso, sino también un aliado para la salud, lo que podría abrir nuevas oportunidades en el mercado global.
