La tradición vitivinícola de Jerez se enriquece con la llegada de Bohórquez Albariza, un vino monovarietal 100% palomino que representa una nueva era en la producción de blancos en esta emblemática región. Javier Bohórquez, ingeniero agrónomo y miembro de una familia con una larga trayectoria en la agricultura, ha decidido expandir su legado familiar al Marco de Jerez, donde ha adquirido La Solana, una viña que data de los años 40 y 60 del siglo pasado. Este movimiento no solo refleja la pasión de Bohórquez por el terruño, sino también su compromiso con una viticultura sostenible y de calidad.
### La Filosofía de la Viticultura Regenerativa
La filosofía de Bodegas Bohórquez se basa en el respeto absoluto por la viña y la tierra. Javier Bohórquez ha adoptado prácticas de agricultura regenerativa que buscan no solo mantener, sino mejorar la salud del suelo. En su viña de La Solana, se cultivan cepas viejas que aportan una singularidad y carácter al vino. La orientación a poniente de la viña permite que las cepas reciban la brisa fresca del Atlántico, lo que contribuye a la calidad de la uva.
Bohórquez enfatiza que el suelo es fundamental en la producción de vino: “Soy muy de terruño; los suelos marcan muchísimo”. Esta creencia lo ha llevado a limitar los rendimientos a solo 5.000 kilos por hectárea, una cifra significativamente inferior a la media de la zona. Esta decisión, lejos de ser un obstáculo, es una declaración de intenciones sobre la calidad que busca alcanzar.
Antes de embarcarse en este nuevo proyecto, Bohórquez se asesoró con enólogos de renombre vinculados al desarrollo de la futura Denominación de Origen Vinos de Albariza. Su enfoque no es el de reinventar la rueda, sino el de aportar su propia visión y experiencia al mundo de los vinos de Jerez. La influencia de enólogos como Alejandro Muchada, de la bodega Muchada-Léclapart, ha sido crucial en su proceso de aprendizaje y desarrollo.
### Un Vino con Identidad Propia
Bohórquez Albariza se presenta como un vino que respeta la tradición, pero que también busca innovar. La primera añada, lanzada en enero, cuenta con solo 5.000 botellas numeradas, y aunque el potencial de producción podría alcanzar las 40.000 botellas, el crecimiento será gradual. La idea es no apresurarse y mantener la calidad como prioridad. “No hay que volverse loco”, afirma Bohórquez, quien planea aumentar la producción a 7.000 botellas el próximo año.
El proceso de elaboración de Bohórquez Albariza incluye una crianza de un año en botas de roble americano, un guiño a la tradición de los vinos de Jerez. Sin embargo, Bohórquez se asegura de que la madera no imponga su carácter sobre el vino, permitiendo que la palomino brille en su máxima expresión. Además, no descarta experimentar con barricas de roble francés y otras variedades de uvas blancas autóctonas en el futuro.
La presentación del vino también es un aspecto que se ha cuidado al detalle. Bohórquez Albariza se embotella en una botella borgoñona, a diferencia de la bordelesa que se utiliza para la mayoría de sus otros vinos. La cápsula azul que adorna la botella evoca la cercanía del Atlántico, un elemento que forma parte de la identidad del vino.
En cuanto a su comercialización, Bohórquez Albariza se distribuye en el canal horeca y en tiendas especializadas, con un precio de venta al público recomendado que supera los 20 euros. A través de su distribuidor, el vino estará disponible en toda Andalucía y se están realizando negociaciones para su exportación a mercados internacionales como Reino Unido y Estados Unidos, con Alemania y Suiza en el horizonte.
La llegada de Bohórquez Albariza al Marco de Jerez no solo representa una nueva oferta en el mercado de vinos, sino que también simboliza un compromiso con la calidad, la sostenibilidad y la identidad del terruño. Con su enfoque en la viticultura regenerativa y su respeto por la tradición, Javier Bohórquez está listo para dejar una huella significativa en el mundo del vino.