La educación superior en España se encuentra en un momento crítico, marcado por la necesidad de reformas y la presión de un mercado en constante evolución. José Manuel Pingarrón, ex secretario general de Universidades, ha sido una figura clave en este proceso, siendo el artífice de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). En una reciente entrevista, Pingarrón comparte su perspectiva sobre el nuevo decreto que busca regular la creación de universidades privadas y los retos que enfrenta la universidad pública, especialmente la Complutense.
**La Nueva Regulación de Universidades Privadas**
La reciente aprobación del decreto que limita la creación de universidades privadas ha generado un intenso debate en el ámbito educativo. Según Pingarrón, esta medida responde a una presión creciente por parte de nuevos proyectos de universidades privadas y online. “Me hubiera gustado que se hubiera esperado a que finalizara el plazo de la normativa anterior en 2026 y que se hubiera realizado un análisis independiente sobre su cumplimiento”, señala. Esta reflexión pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más analítico y menos reactivo en la regulación del sistema universitario.
Uno de los puntos más controvertidos del nuevo decreto es la exigencia de un mínimo de 4.500 estudiantes en un periodo de seis años para que una universidad pueda ser considerada como tal. Pingarrón cuestiona la lógica detrás de esta cifra, sugiriendo que no está suficientemente justificada. “¿Por qué 4.500 y no 3.700 o 5.200?”, se pregunta, destacando que tales límites pueden generar problemas futuros en términos de competencia y sostenibilidad.
Además, el decreto establece que las universidades deben destinar un 10% de su capacidad a alojamiento y un 2% de sus recursos a captar proyectos competitivos. Pingarrón considera que, aunque la exigencia de un aval bancario es adecuada, la implementación de estos requisitos podría resultar problemática. “¿Qué pasará si una universidad no alcanza los 4.500 alumnos?”, se cuestiona, enfatizando la necesidad de un enfoque más flexible que permita adaptarse a las realidades cambiantes del mercado educativo.
**La Situación de la Universidad Complutense**
La Universidad Complutense, donde Pingarrón es catedrático de Química, enfrenta serios desafíos económicos. A pesar de ser una de las instituciones más emblemáticas del país, Pingarrón la describe como “infrafinanciada”. Sin embargo, también destaca la importancia de revisar la gestión interna de los recursos. “No se puede dar dinero público sin contrapartidas”, afirma, sugiriendo que es fundamental realizar un examen de conciencia sobre cómo se han manejado los fondos y qué decisiones se han tomado en el pasado.
Uno de los problemas más acuciantes que enfrenta la Complutense es la pérdida de estudiantes, especialmente en programas de máster. Pingarrón señala que la oferta de másteres en la universidad pública tiende a estar muy orientada a la investigación, lo que puede limitar su empleabilidad fuera del ámbito académico. Este fenómeno ha llevado a una percepción de que la universidad pública no está cuidando adecuadamente a sus estudiantes, lo que podría estar contribuyendo a su declive en popularidad.
Además, Pingarrón menciona que el descrédito institucional y la constante discusión sobre problemas económicos han afectado la imagen de la universidad pública. “Antes, los profesores queríamos dar clase en la pública, pero eso ha cambiado para las nuevas generaciones”, reflexiona. Esta situación plantea la necesidad de una estrategia más proactiva para atraer y retener a estudiantes, así como para mejorar la percepción de la calidad educativa en las universidades públicas.
La conversación con Pingarrón revela un panorama complejo en el que la educación superior en España debe adaptarse a las nuevas realidades del mercado laboral y a las expectativas de los estudiantes. La implementación de reformas significativas y la mejora de la gestión interna son pasos cruciales para asegurar la sostenibilidad y la calidad del sistema universitario en el futuro. La voz de expertos como Pingarrón es fundamental para guiar estas transformaciones y asegurar que la educación superior en España continúe siendo un pilar fundamental de la sociedad.
