En un giro inesperado de los acontecimientos, la situación en el monasterio de Orduña ha captado la atención de la opinión pública debido a la compleja disputa entre las exmonjas de Belorado y la Federación de Clarisas. Este conflicto no solo involucra la custodia de cinco hermanas mayores, sino que también plantea serias acusaciones de apropiación indebida de bienes y obras de arte. La Guardia Civil ha intervenido en varias ocasiones, llevando a cabo registros y detenciones en un intento de resolver esta situación que parece un culebrón religioso.
La historia comenzó cuando las cinco hermanas mayores, que tienen entre 86 y 100 años, fueron trasladadas sin el consentimiento adecuado desde su convento en Belorado a un monasterio en Orduña. Este movimiento fue realizado por un grupo de exmonjas que se separaron de la comunidad original, creando un cisma que ha llevado a una serie de acciones legales y conflictos internos. La juez de Briviesca, tras recibir un informe de la Fiscalía sobre las condiciones de las hermanas mayores, decidió que debían ser trasladadas a un convento regido por la orden de las Clarisas, donde recibirían el cuidado adecuado.
Sin embargo, cuando la Guardia Civil y las monjas clarisas intentaron cumplir con esta orden judicial, se encontraron con la resistencia de las exmonjas de Belorado, quienes impidieron el traslado. Este enfrentamiento llevó a la intervención de la policía, que optó por no forzar la situación en ese momento, lo que generó una gran tensión entre las partes involucradas. Las exmonjas argumentan que están protegiendo a las hermanas mayores, mientras que la Federación de Clarisas sostiene que están actuando en el mejor interés de las ancianas.
### La Intervención de la Guardia Civil
La intervención de la Guardia Civil ha sido crucial en este conflicto. Recientemente, los agentes realizaron un registro en el monasterio de Orduña, buscando evidencias relacionadas con la apropiación indebida de obras de arte. Este registro se llevó a cabo tras la detención de la exabadesa de Belorado, quien ha sido acusada de varios delitos, incluyendo la apropiación indebida de bienes del convento. La situación se ha vuelto aún más complicada con la aparición de denuncias sobre la venta de casullas y el uso indebido de vehículos propiedad del monasterio, lo que ha llevado a la juez a convocar a las exmonjas para que comparezcan ante el tribunal.
La exabadesa, que ha pasado la noche en los calabozos, se enfrenta a serias acusaciones que podrían resultar en penas de prisión. La juez deberá decidir si la exabadesa y otros involucrados quedarán en libertad condicional o serán enviados a prisión, dependiendo de la gravedad de los delitos y las pruebas presentadas por la Guardia Civil. Este proceso judicial ha puesto de manifiesto la complejidad de la situación, donde las emociones y las creencias religiosas se entrelazan con cuestiones legales y éticas.
### La Lucha por la Custodia de las Hermanas Mayores
La custodia de las hermanas mayores es el núcleo del conflicto. Las exmonjas de Belorado han utilizado a estas ancianas como un escudo para frenar su desahucio, argumentando que su bienestar está en juego. Sin embargo, la juez ha determinado que las condiciones en las que se encuentran las hermanas mayores no son adecuadas y que necesitan ser trasladadas a un lugar donde puedan recibir el cuidado necesario. Este dilema ha llevado a un enfrentamiento entre las exmonjas y la Federación de Clarisas, quienes están decididas a cumplir con la orden judicial.
Las exmonjas han expresado su frustración y han denunciado lo que consideran un trato injusto por parte de las autoridades. En un video difundido en redes sociales, una de las exreligiosas, conocida como sor Sión, se quejaba de las condiciones en las que se estaba llevando a cabo el traslado de las hermanas mayores, sugiriendo que se estaba actuando con falta de consideración hacia su bienestar. Esta declaración ha resonado en la comunidad, generando un debate sobre la ética de la situación y el papel de las autoridades en la protección de las personas vulnerables.
A medida que el conflicto avanza, las tensiones entre las partes continúan aumentando. Las exmonjas de Belorado han presentado una querella contra la juez, acusándola de prevaricación y otros delitos, lo que ha llevado a una mayor complicación del caso. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha desestimado esta querella, calificando los argumentos de las exmonjas como “estrambóticos”, lo que ha dejado a las exreligiosas en una posición aún más precaria.
La situación en el monasterio de Orduña sigue siendo tensa, con la atención centrada en el juzgado de Briviesca, donde se espera que se tomen decisiones cruciales sobre el futuro de las hermanas mayores y de las exmonjas. Este caso no solo es un reflejo de un conflicto religioso, sino también un ejemplo de cómo las disputas internas pueden tener repercusiones legales y sociales significativas. La comunidad está a la espera de ver cómo se desarrollará esta historia, que parece estar lejos de llegar a su fin.
