La reciente venta de la división de tecnología e IT de Ayesa ha marcado un hito significativo en la historia de esta multinacional sevillana. Con una trayectoria de seis décadas, Ayesa ha sido un referente en el sector de la ingeniería y la tecnología, pero la reciente transacción ha traído consigo cambios profundos en su estructura y en su liderazgo. La operación, que se formalizó por un importe de 480 millones de euros, ha sido liderada por un consorcio vasco que incluye a la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno vasco. Este movimiento no solo implica un cambio en la propiedad, sino también la salida total del capital de la familia Manzanares, fundadora de la compañía.
La venta se enmarca en un contexto de transformación y adaptación a un mercado cada vez más competitivo. Ayesa, que emplea a 15.000 profesionales y proyecta ingresos superiores a 900 millones de euros para 2025, ha estado en una búsqueda constante de nuevos capitales y estrategias que le permitan consolidarse en el sector. La decisión de vender la participación de los fundadores fue un requisito del consorcio vasco para llevar a cabo la operación, lo que ha generado un cambio de ciclo en la empresa.
### La Estructura del Consorcio y sus Implicaciones
El consorcio que ha adquirido Ayesa IT está compuesto por varias entidades clave. La Fundación BBK y el fondo Indar, creado por Kutxabank, junto con el Gobierno regional a través del Instituto Vasco de Finanzas (IVF), han sido fundamentales en la formalización de esta transacción. Además, el grupo Teknei se ha sumado como socio industrial, lo que refuerza la capacidad del consorcio para gestionar y desarrollar la división tecnológica de Ayesa.
Uno de los aspectos más destacados de esta operación es el compromiso de mantener al equipo directivo actual, aunque se ha confirmado que José Luis Manzanares, actual CEO y hijo del fundador, permanecerá en su puesto solo hasta que se complete la transacción. Este cambio en la dirección es significativo, ya que representa un giro en la gestión de una empresa que ha sido dirigida por la misma familia desde su fundación en 1966.
Sin embargo, la operación no ha estado exenta de desafíos. La búsqueda de aliados para el consorcio se complicó tras la decisión de Kutxa Fundazioa de no participar, citando razones técnicas y financieras. Este rechazo ha llevado a la Fundación Vital a considerar su posible integración en el consorcio, aunque con ciertas reservas debido a la baja vinculación territorial de Ayesa con Vitoria, donde solo 170 de los 2.000 empleados de la empresa están ubicados.
### La Venta de la División de Ingeniería y el Futuro de Ayesa
Paralelamente a la venta de la división de tecnología, Ayesa también está en proceso de vender su división de ingeniería al gigante canadiense Colliers International Group. Esta operación, que podría superar los 500 millones de euros, está prevista para ser firmada en los primeros días de 2026. A diferencia de la venta de Ayesa IT, esta transacción presenta una mayor complejidad debido a que una parte significativa de la división de ingeniería opera en el extranjero.
A pesar de que la sede de la división de ingeniería permanecería en Sevilla, la salida de la familia fundadora también se contempla en este acuerdo. Colliers, que se especializa en consultoría inmobiliaria y cotiza en el Nasdaq, tiene la intención de ofrecer participación en el capital a otros miembros de la actual cúpula directiva de Ayesa, lo que podría facilitar una transición más suave y mantener la autonomía operativa de la empresa.
Ambas transacciones reflejan una estrategia de escisión que busca separar las dos principales áreas de negocio de Ayesa: tecnología e ingeniería. Esta decisión responde tanto a la naturaleza de los compradores como a la estrategia del fondo A&M Capital Europe, que ha estado detrás de la reestructuración de la compañía desde que adquirió el 67% del capital en 2021. La escisión se considera un resultado natural, dado que la estructura organizativa de Ayesa ya reflejaba esta dualidad, con equipos y estrategias diferenciadas para cada área.
A lo largo de este proceso, varios actores del mercado han mostrado interés en Ayesa, incluyendo grandes nombres como Telefónica Tech, Blackstone y Goldman Sachs, aunque sus ofertas no han prosperado. La dinámica de la puja ha apuntado a una separación funcional y jurídica entre las dos divisiones, lo que podría facilitar la gestión y el crecimiento de ambas áreas de negocio en el futuro.
La historia de Ayesa es un testimonio de la evolución de una empresa que ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a las demandas de un entorno empresarial en constante transformación. Con la venta de sus divisiones, Ayesa se enfrenta a un nuevo capítulo que podría definir su futuro en el sector de la ingeniería y la tecnología. La salida de la familia Manzanares, aunque dolorosa, podría abrir la puerta a nuevas oportunidades y a un enfoque más dinámico en la gestión de la empresa, permitiendo que Ayesa continúe su trayectoria como una de las principales firmas de servicios digitales en España y en el mundo.
