El tiempo en Sevilla sigue marcado por la influencia de una borrasca atlántica que ha dejado lluvias intensas y viento fuerte. Tras un fin de semana inestable, el lunes 11 y el martes 12 de mayo mantendrán el riesgo de chubascos débiles, con especial intensidad el martes, cuando la probabilidad de precipitaciones alcanzará el 90% y podrían producirse tormentas. A partir del miércoles, el cielo se estabiliza progresivamente hasta alcanzar un 0% de probabilidad de lluvia el viernes.
¿Cuándo terminan las lluvias en Sevilla?
Las precipitaciones abandonarán la ciudad de forma efectiva a partir del miércoles 13 de mayo. Ese día, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé solo un 20% de probabilidad de lluvia, cifra que se mantiene el jueves 14. El viernes será el primer día con 0% de riesgo, lo que marca el inicio de una semana más seca y soleada.
¿Qué pasa con las nubes tras las lluvias?
Aunque las lluvias cesan, la nubosidad persistente seguirá presente durante varios días. El cielo no se despejará por completo de inmediato. La transición hacia un régimen estable implica una reducción gradual de la cobertura nubosa, no su desaparición súbita.
¿Cuándo suben las temperaturas en Sevilla?
Tras el descenso térmico del fin de semana, las temperaturas comenzarán a recuperarse a partir del miércoles 13. Las máximas pasarán de 23ºC a 24ºC y 25ºC, mientras que las mínimas se mantendrán entre 11ºC y 12ºC, con un ligero ascenso nocturno. Este repunte es coherente con la retirada de la masa de aire frío asociada a la borrasca.
¿Qué factores climáticos impulsan este cambio?
La recuperación térmica depende de la advección de aire más cálido desde el sur, combinada con la disminución de la nubosidad media-alta, que permite mayor radiación solar. No es un aumento brusco, sino un ajuste gradual del sistema atmosférico.
¿Qué riesgos meteorológicos persisten durante el lunes y martes?
El lunes presenta un 75% de probabilidad de lluvia hasta las 12:00 horas, con ráfagas de viento y chubascos dispersos. El martes es el punto álgido de inestabilidad: 90% de probabilidad de precipitaciones en la madrugada y mañana, con riesgo de tormentas eléctricas y acumulados puntuales. La AEMET no ha activado alertas naranjas, pero recomienda precaución en zonas bajas y con riesgo de escorrentía superficial.
¿Cómo afecta esto a la movilidad urbana?
Las lluvias intensas y el viento pueden causar anegamientos puntuales, especialmente en calles con drenaje deficiente. También aumenta el riesgo de aquaplaning en vías rápidas y reduce la visibilidad en zonas sin iluminación adecuada.
¿Qué dice la AEMET sobre la estabilidad a largo plazo?
Según el pronóstico oficial, la estabilidad se consolida a partir del viernes 15. El sábado 16 tendrá solo un 30% de probabilidad de lluvia, lo que indica que el sistema frontal ha sido desplazado completamente hacia el este. Este patrón refleja la típica secuencia post-borrasca en el sur de España: inestabilidad inicial, transición nubosa y, finalmente, dominio de altas presiones.
Datos Clave
- El martes 12 de mayo es el día con mayor riesgo de tormentas y chubascos en Sevilla.
- Las lluvias prácticamente desaparecen a partir del miércoles 13, con solo un 20% de probabilidad.
- Las temperaturas máximas suben a 24–25ºC desde el miércoles, tras varios días en torno a los 23ºC.
- La AEMET no ha emitido alertas naranjas, pero sí recomienda vigilancia en zonas de escorrentía y viento fuerte.
- El viernes 15 marca el retorno a la estabilidad atmosférica, con 0% de probabilidad de lluvia.
La evolución del tiempo en Sevilla no es solo un asunto meteorológico: tiene impacto directo en la planificación urbana, el transporte público y la gestión de redes de alcantarillado. Desde el punto de vista económico, las lluvias prolongadas afectan al sector turístico y a la hostelería al aire libre. Legalmente, el Plan Especial de Protección Civil ante Riesgos Meteorológicos Adversos (PEPCREMA) obliga a los ayuntamientos a activar protocolos ante acumulaciones superiores a 20 mm/hora —umbral que podría rozarse en zonas concretas el martes. Esta triple dimensión —climática, económica y normativa— explica por qué el seguimiento diario del pronóstico no es una opción, sino una necesidad operativa para Sevilla.
