Los técnicos sanitarios medios y superiores exigen su reclasificación profesional en el sistema público de salud. Exigen pasar al Grupo B (Grupo 5 en el nuevo Estatuto Marco) y al Grupo C1 (Grupo 4), según su nivel formativo y responsabilidad. Esta actualización no es solo simbólica: afecta directamente a su retribución, jubilación y reconocimiento institucional. Sin ella, su formación y funciones quedan subvaloradas.
¿Por qué la reclasificación de técnicos sanitarios lleva años estancada?
La reclasificación se retrasa pese a tener respaldo técnico y normativo. Los marcos europeos de cualificación, como el EQF (Marco Europeo de Cualificaciones), reconocen a los técnicos superiores como profesionales de nivel 6. Eso los equipara a titulados universitarios, no a personal técnico de nivel intermedio.
El Estatuto Marco, aprobado en 2023 tras largas negociaciones, estableció una estructura de grupos que aún no se ha implementado en la práctica. Las comunidades autónomas y el Ministerio de Sanidad no han homologado los puestos ni actualizado las plantillas.
La brecha entre formación y categoría
Un técnico superior en Radiología o Laboratorio tiene 2.000 horas de formación y prácticas clínicas supervisadas. Sin embargo, sigue encuadrado en categorías inferiores a su competencia real. Esto genera desmotivación, rotación y riesgos en la calidad asistencial.
¿Cómo afecta la reclasificación al nuevo Estatuto Marco?
El Estatuto Marco es la base legal para la carrera profesional en sanidad pública. Su aplicación efectiva determina el acceso a promociones, formación continuada y derechos laborales. Pero el anteproyecto modificado introduce cambios en jubilación anticipada y jubilación parcial, que SAE considera regresivos.
Estas modificaciones no fueron consensuadas con los sindicatos. El trámite de audiencia pública es la última oportunidad para corregirlas antes de la aprobación definitiva.
El impacto económico de la reclasificación
Subir al Grupo B implica un aumento salarial medio del 18–22 %, según cálculos del SAE. Para más de 120.000 técnicos en España, eso representa una inversión anual de 380 millones de euros. Pero también supone un ahorro en formación repetida y en sustituciones por bajas por desgaste profesional.
¿Qué significan las ‘cuatro R’ de la movilización del 17 de junio?
La marcha desde el Ministerio de Hacienda al Congreso de los Diputados no es simbólica: es una exigencia concreta. Las ‘cuatro R’ son:
- Reconocimiento: de su formación y responsabilidad asistencial.
- Reclasificación: en los grupos B y C1 según su titulación.
- Retribución: ajustada a su nivel de competencia y riesgo.
- Rapidez: aplicación inmediata, sin más dilaciones administrativas.
Esta movilización refleja la unidad de UGT, CCOO y SAE frente a una inacción que ya dura más de siete años.
¿Qué dice la ley sobre la reclasificación de técnicos sanitarios?
El Real Decreto 1047/2022, que desarrolla el Estatuto Marco, establece que la clasificación debe basarse en competencias, formación, responsabilidad y riesgo profesional. No en antigüedad ni en tradición administrativa.
Además, la Ley General de Sanidad y la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias exigen que los perfiles técnicos se alineen con los estándares europeos. La actual situación vulnera esos principios.
Datos Clave
- Más de 120.000 técnicos sanitarios trabajan en el sistema público español.
- Los técnicos superiores tienen 2.000 horas de formación y equivalen al nivel 6 del EQF.
- La reclasificación al Grupo B supone un aumento salarial del 18–22 %.
- El anteproyecto modificado del Estatuto Marco afecta derechos de jubilación anticipada.
- La movilización del 17 de junio exige implementación inmediata, no futura.
La reclasificación no es una reivindicación sectorial: es una exigencia de coherencia técnica, legal y económica. Sin ella, el sistema pierde profesionalidad, eficiencia y atractivo para nuevas generaciones.
