En lo alto del Monte Hacho, un faro de luz brilla cada Navidad, iluminando la ciudad de Ceuta y recordando a sus habitantes la llegada de una de las festividades más esperadas del año. Esta luz, conocida como la Estrella de Belén, no solo es un símbolo de la Navidad, sino también un reflejo de la historia y la dedicación de un hombre que ha dejado una huella imborrable en la comunidad. Andrés Martínez Palacios, conocido cariñosamente como ‘Tato’, es el creador de esta emblemática estrella que se ha convertido en un símbolo de identidad para los ceutíes.
La historia de Andrés comienza en su infancia, el 2 de enero de 1939, en una familia numerosa de ocho hermanos. Desde pequeño, la Navidad ocupaba un lugar especial en su hogar, donde el montaje del portal de Belén era un ritual ineludible. Su hija, Amparo Martínez Selva, recuerda cómo su padre utilizaba musgo de las Murallas del Monte Hacho para crear un Belén que reflejaba la magia de la festividad. Cada elemento que formaba parte de su creación era especial, elaborado con arena, piedras y ramitas, lo que despertaba la imaginación y la ilusión en su infancia.
### Un Sueño de Luz
A medida que crecía, Andrés cultivó un profundo amor por su ciudad y por las tradiciones que la rodeaban. Aunque su sueño de convertirse en militar no se concretó, su espíritu castrense lo llevó a convertirse en legionario de honor y a mantener un vínculo estrecho con el mundo militar. Estudió Magisterio e ingeniería técnica, y su carrera en el Ayuntamiento de Ceuta lo llevó a ser responsable del alumbrado público, donde tuvo la oportunidad de dar vida a la ciudad a través de la luz.
La idea de la Estrella de Belén surgió tras un congreso de alumbrado en Ávila, donde quedó impresionado por las murallas iluminadas. Fue entonces cuando decidió que quería llevar luz a las Murallas de la Fortaleza del Hacho, un proyecto que se convertiría en una tradición navideña. La estrella no fue un impulso repentino; fue el resultado de años de historia, pasión y dedicación. Andrés recuerda que la idea se gestó durante un año y medio, y la ejecución se llevó a cabo entre septiembre y diciembre, con la instalación finalizada entre 2001 y 2003.
La creación de la estrella no estuvo exenta de desafíos. Andrés tuvo que lidiar con permisos militares, estudios técnicos y discusiones familiares sobre la orientación de la estrella. Sin embargo, su determinación y cabezonería lo llevaron a superar cada obstáculo. “Alguna vez me dije: ‘esto no se va a poder realizar’, y al final es que soy un poco cabezota. Lo conseguí”, afirma con orgullo.
### La Estrella como Símbolo de Unidad
La Estrella de Belén no solo ilumina la noche ceutí; también representa la unión de la comunidad. Cada Navidad, marineros, vecinos y familias enteras esperan con ansias el momento en que la estrella vuelve a brillar. Para la familia de Andrés, esta tradición es un legado que se vive con orgullo. Amparo recuerda los belenes gigantes de su infancia, llenos de luces y detalles que hacían que la Navidad fuera mágica.
La estrella ha trascendido su función como simple adorno navideño; se ha convertido en un símbolo de esperanza y fe. Andrés, quien se define como “católico, apostólico y romano”, ha transmitido a su familia la importancia de mantener vivas las tradiciones. Cree firmemente que las tradiciones sobreviven al tiempo si se viven, se cuidan y se transmiten. La estrella, para él, siempre estará viva mientras se mire con cariño y no falte al nacimiento.
Cada año, cuando la oscuridad cae sobre Ceuta y la Estrella de Belén se enciende en el Monte Hacho, no solo ilumina un lugar; da vida a una historia. La historia de un niño que miraba con ilusión el portal de Belén, la de un ingeniero que llevó luz a donde quería, y la de un ceutí que quiso dejar en lo más alto una luz que nunca se apague. La Estrella de Belén se ha convertido en un faro de esperanza y un recordatorio de que la fe y la tradición siempre deben estar presentes en la vida de la comunidad.
La historia de Andrés y su estrella es un testimonio de cómo un sueño puede convertirse en una realidad que trasciende generaciones. Cada Navidad, cuando la estrella brilla en el Monte Hacho, los ceutíes no solo celebran la llegada de la festividad, sino también la historia de un hombre que, con su dedicación y amor por su ciudad, ha iluminado sus corazones.
