Cuarenta años después de su muerte en Ginebra, Jorge Luis Borges sigue presente en la memoria literaria hispana. Su paso por Sevilla en 1984, su evocación de los abuelos sevillanos y su admiración por Rafael Cansinos-Asséns revelan una conexión profunda con Andalucía. No fue un viaje turístico: fue un retorno simbólico a una raíz cultural que él mismo reconoció como propia.
¿Por qué Sevilla fue un lugar de retorno emocional para Borges?
Borges no visitó Sevilla como extranjero. Lo hizo como quien regresa a un territorio de la memoria. En el Hospital de los Venerables, afirmó: “Yo tengo abuelos de los abuelos de mis abuelos que eran sevillanos”. Esa frase no era retórica: era un acto de reivindicación genealógica y estética.
Su vínculo con la ciudad se entrelaza con la Generación del 27, con la revista Grecia y con figuras como Adriano del Valle y Pedro Garfias. Allí, su hermana Norah Borges aportó ilustraciones, y Cansinos-Asséns, su referente intelectual, actuó como puente entre la poesía española y la vanguardia argentina.
El peso de la memoria familiar
Los orígenes andaluces de su familia no eran un dato anecdótico. Borges los integró en su concepción del tiempo: no lineal, sino circular. Volver a Sevilla no era viajar en el espacio, sino en la memoria colectiva. Esa idea alimenta su ficción, su ensayo y su noción de identidad.
¿Qué revela su admiración por Cansinos-Asséns sobre su pensamiento literario?
En el aeropuerto de San Pablo, Borges respondió con serenidad a una pregunta sobre Cansinos-Asséns, al que calificó como “hombre de genio” —una categoría que usó con extrema parsimonia. Junto a Alejandro Xul Solar, lo situó en un nivel excepcional: no por su fama, sino por su capacidad de síntesis entre erudición, lenguaje y misticismo.
Cansinos-Asséns fue traductor de Dante, estudioso del cabalismo, y mentor de Federico García Lorca. Borges lo admiraba por su dominio de las “literaturas secretas”, esas que operan bajo la superficie del sentido común.
La traducción como acto creador
Para Borges, traducir no era transponer palabras: era reescribir el mundo. Cansinos-Asséns lo hizo con la Divina Comedia, con los Cantos de Maldoror, con los textos cabalísticos. Esa postura influyó directamente en la teoría borgeana de la infidelidad creativa, donde la fidelidad al espíritu supera la literalidad del texto.
¿Cómo impactó su visita de 1984 en la cultura andaluza contemporánea?
El Seminario de Literatura Fantástica en Sevilla no fue un evento aislado. Fue el último gran acto público de Borges en lengua española. Su presencia —frágil, lúcida, irónica— marcó a una generación de escritores, editores y académicos andaluces.
La editorial Siruela, copatrocinadora del evento, consolidó su apuesta por la literatura de lo fantástico, línea que hoy sigue vigente en sus catálogos. Además, la placa inaugurada en 1999 en la calle Amparo —donde vivió su familia en el siglo XIX— se convirtió en un punto de peregrinación cultural, integrado en rutas patrimoniales de Sevilla literaria.
El marco legal y patrimonial actual
Hoy, la figura de Borges está protegida bajo la Ley de Patrimonio Histórico Español, que incluye figuras vinculadas a la memoria colectiva. La placa en la calle Amparo forma parte del Inventario General del Patrimonio Cultural Andaluz, lo que garantiza su conservación y señalización.
¿Qué significa Borges para la economía cultural de Andalucía hoy?
El turismo literario en Sevilla ha crecido un 22 % desde 2019, según datos de la Consejería de Cultura. Rutas como “Borges y los sevillanos” —que incluyen el Hospital de los Venerables, la calle Amparo, la Biblioteca Provincial y el Archivo de Indias— generan ingresos directos en guías, editoriales locales y librerías especializadas.
Además, el Centro Andaluz de las Letras impulsa anualmente becas de investigación sobre “Borges y la cultura iberoamericana”, con financiación pública y privada. Estas iniciativas no solo preservan su legado: lo convierten en un activo económico sostenible.
Datos Clave
- Borges visitó Sevilla en septiembre de 1984, meses antes de su muerte en 1986.
- Reconoció vínculos genealógicos con Sevilla desde el siglo XVII.
- Consideró a Cansinos-Asséns y Xul Solar como los únicos “hombres de genio” que conoció.
- La placa en la calle Amparo fue instalada en 1999, durante el centenario de su nacimiento.
- Su figura está integrada en el Inventario General del Patrimonio Cultural Andaluz.
Tridimensionalmente, el legado de Borges en Sevilla trasciende lo literario: es un hecho histórico (raíces familiares y redes intelectuales), un activo económico (turismo, editoriales, becas) y un marco normativo (protección patrimonial y promoción cultural institucional). Su frase “ser un hombre de letras no es un destino despreciable” sigue vigente: hoy, las letras generan empleo, identidad y valor territorial.
