Ceuta y Melilla siguen sin voz propia en el Comité Europeo de las Regiones (CER), el órgano consultivo de la UE que representa a gobiernos locales y regionales. A pesar de su condición de ciudades autónomas, su participación depende de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), lo que diluye su capacidad de influencia en políticas europeas clave. La solución no es ocupar una plaza ya existente, sino ampliar la delegación española para garantizar una silla específica.
¿Por qué Ceuta y Melilla no tienen representación directa en el CER?
El Comité Europeo de las Regiones asigna a España 21 escaños. Estos se distribuyen entre comunidades autónomas, provincias y entidades locales, pero no incluyen escaños reservados para Ceuta y Melilla. Su inclusión actual depende de la FEMP, que las integra como parte de su bloque general. Eso impide que defiendan intereses únicos: fronteras marítimas, cooperación transfronteriza con Marruecos o fondos europeos para zonas ultraperiféricas.
La falta de autonomía institucional afecta su capacidad de negociación
Sin un representante propio, Ceuta y Melilla no pueden presentar dictámenes oficiales ni intervenir en comisiones especializadas como la de Cohesión Territorial o Asuntos Exteriores. Su voz se reduce a una mención en documentos colectivos, sin peso jurídico ni visibilidad política.
¿Qué propone el PP para resolverlo?
El diputado nacional del PP Javier Celaya, junto a la diputada por Melilla Sofía Acedo, registró una Proposición no de Ley el 15 de mayo. Su objetivo: que el Gobierno español solicite a la UE una ampliación de los 21 escaños españoles para incluir dos plazas específicas —una por ciudad— o, como mínimo, una representación rotatoria garantizada.
No se trata de sustituir, sino de ampliar
La propuesta rechaza ocupar una de las cuatro plazas locales actuales. En su lugar, exige una modificación del mandato nacional ante el CER. Esto requiere consenso entre el Gobierno, el Congreso y el Senado, y una negociación formal con la Comisión Europea.
¿Por qué el debate se repite sin avances reales?
El PSOE ya impulsó una iniciativa similar en 2014. En 2015, la Comisión Mixta para la Unión Europea aprobó por unanimidad una resolución para incorporar a ambas ciudades. Pero ninguna administración —ni PP ni PSOE— ha traducido esa voluntad política en acción ejecutiva.
La responsabilidad es compartida y estructural
Celaya reconoce que el PP también gobernó sin resolverlo. El obstáculo no es partidista: es técnico y diplomático. Requiere coordinación entre el Ministerio de Asuntos Exteriores, el de Política Territorial y las propias ciudades autónomas. Falta un plan de acción con plazos, recursos y responsables definidos.
¿Cuál es el impacto real de la ausencia de representación?
La exclusión de Ceuta y Melilla del CER tiene consecuencias tangibles:
- Económicas: Menor acceso a fondos europeos para proyectos de seguridad fronteriza, gestión migratoria o desarrollo sostenible.
- Legales: Incapacidad para influir en la redacción de directivas sobre cooperación transfronteriza, pesca artesanal o protección civil.
- Políticas: Ausencia en debates sobre el Estatuto de las Ciudades Autónomas, un marco jurídico aún pendiente de desarrollo.
Datos Clave
- España tiene 21 escaños en el Comité Europeo de las Regiones, pero ninguno está reservado para Ceuta ni Melilla.
- La FEMP representa a ambas ciudades de forma indirecta, sin capacidad para emitir dictámenes propios.
- La última iniciativa parlamentaria con apoyo transversal fue en 2015, pero no se activó el procedimiento diplomático ante la UE.
- El CER emite dictámenes vinculantes en el 80 % de las políticas de cohesión, y Ceuta y Melilla reciben el 12 % de los fondos FEDER destinados a zonas fronterizas.
- La Ley Orgánica 1/1995 reconoce su condición especial, pero no prevé su participación en órganos consultivos europeos.
La representación directa no es un privilegio: es una exigencia de igualdad institucional, eficacia administrativa y respeto al principio de autonomía. Sin ella, Ceuta y Melilla siguen siendo ciudadanos de segunda categoría en la arquitectura europea.
