Casi la mitad de los usuarios atendidos por la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Ceuta consume cocaína. Este dato refleja una alarma creciente: su prevalencia se ha duplicado en pocos años. La UCA atiende anualmente a 350–360 personas. Su labor se intensifica cada 26 de junio, Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Este año, la jornada de puertas abiertas en la Plaza de los Reyes puso en relieve la evolución de las adicciones: de las sustancias tradicionales a los nuevos perfiles conductuales.
¿Por qué la cocaína es la principal preocupación actual en Ceuta?
La cocaína representa el 48% de los casos atendidos por la UCA. Supera ampliamente al cannabis (19,6%) y al alcohol (10,8%). Su ascenso no es casual: coincide con cambios en patrones de consumo, mayor disponibilidad y menor percepción de riesgo entre jóvenes y adultos. La jefa del equipo, la médica Cleopatra R’kaina, señala que la sustancia ha dejado de ser un consumo esporádico para convertirse en un patrón crónico en muchos casos.
El rol de la economía local en la exposición al riesgo
Ceuta es una ciudad con alta densidad de puntos de venta y tráfico. La proximidad geográfica y los flujos migratorios intensifican la exposición. Pero también hay factores estructurales: el desempleo juvenil y la falta de alternativas de ocio amplifican la vulnerabilidad. La cocaína no solo es un problema de salud: es un indicador de fractura social.
¿Cómo afecta el juego online a la salud mental en Ceuta?
El juego online ya forma parte de la cartera de atención de la UCA. África Guerrero, coordinadora de la unidad, confirma que se trata de una adicción comportamental con crecimiento sostenido. Aunque la proporción actual es estable, su evolución es predecible: la legalidad del juego en España y la expansión de plataformas digitales aceleran su normalización.
El doble impacto económico y regulatorio
Ceuta apuesta por el juego como motor económico: genera más de 1.200 empleos directos. Pero esta estrategia tiene una contracara: la ludopatía. La consejera Nabila Benzina insiste en que el sector está “regulado”, pero la UCA advierte que la regulación no elimina el riesgo. Falta una política pública transversal que vincule fiscalización, prevención y tratamiento.
¿Qué papel juega el vapeo en la transición de adicciones?
El vapeo no es una alternativa inocua. Según R’kaina, sustituye al tabaco en un contexto donde la industria fumadora “se está quedando sin consumidores, porque están muriendo de cáncer de pulmón”. El vapeo se presenta como menos dañino, pero su uso masivo entre adolescentes abre nuevas vías de dependencia nicotínica y conductual.
La trampa de la sustitución
No se trata de una sustancia menos peligrosa, sino de una más camuflada. Su comercialización, sabores y diseño atractivo dificultan la detección temprana. Además, el vapeo actúa como puerta de entrada a otras sustancias: el 32% de los usuarios jóvenes de vapeadores en Ceuta ha probado cocaína antes de los 21 años (datos UCA, 2023).
¿Qué marco legal y práctico sostiene la respuesta de la UCA?
La UCA opera bajo el Plan sobre Drogas y Otras Conductas Adictivas (PSDOCA) de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales. Este plan integra prevención, tratamiento y reinserción. Pero su efectividad depende de tres factores clave: financiación estable, coordinación interdepartamental y actualización normativa frente a nuevas adicciones.
Datos Clave
- La cocaína es la sustancia más consumida en la UCA de Ceuta: 48% de los casos.
- El juego online ya forma parte de la atención clínica como adicción comportamental.
- La UCA atiende entre 350 y 360 usuarios al año, con crecimiento en perfiles jóvenes y femeninos.
- El vapeo se ha convertido en el principal sustituto del tabaco, con alto riesgo de dependencia nicotínica.
- Ceuta genera 1.200 empleos directos en el sector del juego, pero carece de protocolos específicos de detección temprana de ludopatía.
La respuesta a las adicciones en Ceuta no puede limitarse a la clínica. Requiere una mirada tridimensional: el contexto social que las alimenta, el impacto económico que las normaliza y el marco legal que las regula —o no—. La UCA no solo trata adicciones: anticipa sus mutaciones.
