El PSOE de Ceuta ha denunciado públicamente que el senador del PP Abdelhakim Abdeselam distorsionó el contenido real de su comparecencia en la Comisión de Sanidad del Senado del 18 de junio. La discrepancia entre el acta oficial y la nota de prensa del PP, emitida el 4 de julio, revela diferencias sustanciales en tono, intención y contenido. Los ceutíes exigen transparencia en la representación parlamentaria. La credibilidad institucional depende de la fidelidad a los documentos oficiales.
¿Qué afirmó realmente Abdeselam en la Comisión de Sanidad?
Según el Diario de Sesiones, documento oficial y público, Abdeselam planteó preguntas técnicas. No pronunció la expresión ‘equidad sanitaria’. Tampoco formuló reivindicaciones políticas explícitas. Su intervención se centró en tres aspectos concretos:
Viabilidad de la radioterapia en Ceuta
Consultó a la presidenta de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular sobre la factibilidad de implantar un servicio de radioterapia en la ciudad autónoma. No solicitó su creación inmediata ni la calificó como una exigencia de justicia.
Necesidad de equipos PET
Preguntó sobre la incorporación de equipos PET (tomografía por emisión de positrones). Su enfoque fue operativo: evaluó la infraestructura técnica disponible y las brechas diagnósticas actuales.
Demanda real de la especialidad
Indagó sobre las necesidades reales de la especialidad en Ceuta. No asumió una demanda implícita ni extrapoló cifras. Su postura fue de consulta, no de afirmación.
¿En qué se diferencia la nota de prensa del PP?
La nota emitida por el PP el 4 de julio atribuye a Abdeselam un discurso distinto al registrado oficialmente. El texto político presenta su intervención como una defensa contundente de la equidad sanitaria. También sugiere que obtuvo un respaldo explícito de la experta. Ninguno de esos elementos aparece en el Diario de Sesiones.
La respuesta de la experta fue matizada
La especialista respondió: “no me parece ninguna barbaridad… habría que ver exactamente el número de habitantes”. Esa frase no equivale a un aval técnico ni político. Es una apertura condicional, sujeta a análisis demográfico y logístico. El PP la presentó como una validación tácita.
El Diario de Sesiones es un documento vinculante
No es un resumen periodístico. Es un acta oficial, redactada con fidelidad, revisada y aprobada por la Mesa del Senado. Tiene valor probatorio y administrativo. Su alteración, aunque sea por omisión o reescritura, afecta al principio de transparencia parlamentaria.
¿Cuál es el impacto económico y legal de esta discrepancia?
La distorsión no es solo ética. Tiene consecuencias prácticas. Proyectos como la radioterapia en Ceuta requieren inversión pública significativa. Si se justifican con declaraciones falseadas, se pone en riesgo la gestión responsable del presupuesto. Además, el Real Decreto Legislativo 1/2013, que aprueba el Texto Refundido de la Ley General de Sanidad, exige que las decisiones sobre infraestructura sanitaria se basen en evidencia técnica y necesidades reales —no en narrativas políticas desajustadas.
¿Qué dice el marco normativo sobre la integridad de la representación?
El Estatuto de los Representantes del Pueblo (Ley Orgánica 5/1985) establece que los senadores deben ejercer su función con lealtad institucional y veracidad. La reescritura de una intervención para reforzar una agenda política contradice el deber de exactitud. También vulnera el principio de buena fe, exigido por la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común.
Datos Clave
- El Diario de Sesiones del Senado es un documento oficial, público y vinculante.
- Abdeselam no usó la expresión ‘equidad sanitaria’ en su intervención real.
- La experta no dio un aval explícito a la radioterapia en Ceuta.
- La nota de prensa del PP fue emitida 16 días después de la comisión.
- El PSOE exige que los representantes rindan cuentas con fidelidad al acta oficial.
La discrepancia entre lo dicho y lo difundido no es un detalle menor. Es un indicador de cómo se construye la percepción pública de las políticas sanitarias. En una ciudad autónoma con desafíos estructurales como Ceuta, la precisión técnica y la honestidad institucional no son opcionales: son condiciones para la confianza ciudadana y la asignación eficiente de recursos.
