La reciente publicación de un artículo por parte de la Universidad de Navarra ha puesto de relieve la creciente amenaza que representan los puertos de Tánger y Nador para las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla. Este análisis, elaborado por Miguel Ayerra, describe cómo Marruecos está utilizando sus nuevas infraestructuras logísticas y energéticas como herramientas estratégicas para consolidar su influencia en el Estrecho de Gibraltar, un área crítica para el comercio marítimo mundial.
El Estrecho de Gibraltar es un punto neurálgico donde transita aproximadamente el 10% del comercio marítimo global, lo que equivale a cerca de 100,000 barcos al año. En este contexto, la competencia entre los puertos ha evolucionado hacia una maniobra geopolítica que busca no solo la supremacía comercial, sino también el control territorial y la presión sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
### La Amenaza de Tánger Med
Desde su inauguración en 2007 y su ampliación en 2019, el puerto de Tánger Med se ha convertido en un actor clave en la dinámica económica de la región. En 2024, este puerto gestionó más de 10 millones de contenedores, superando con creces a Algeciras, que apenas alcanzó los 4.7 millones. Este crecimiento ha llevado a Tánger Med a posicionarse como el puerto más importante de África, lo que representa un desafío directo para la economía de Ceuta.
La estrategia de Marruecos no se limita a la competencia comercial; busca crear una dependencia total de los servicios marroquíes. Esto se ve facilitado por la normativa de la Unión Europea, como la tasa verde, que penaliza a las navieras que operan en puertos europeos por sus emisiones contaminantes. Este impuesto puede añadir hasta 150,000 euros a los costos de operación de un barco, lo que ha llevado a muchas empresas a optar por descargar sus mercancías en Tánger Med, donde no existen tales gravámenes. Esta situación penaliza directamente a los puertos españoles, que enfrentan un aumento en sus costos operativos y una disminución en el tráfico de mercancías.
### Nador West Med: Un Nuevo Desafío para Melilla
Mientras Ceuta lidia con la presión de Tánger Med, Melilla se enfrenta a un reto similar con la construcción del puerto Nador West Med. Este nuevo puerto, que se espera que comience a operar entre finales de 2026 y principios de 2027, tendrá una capacidad inicial de 3.5 millones de TEU, con potencial para alcanzar los 5.5 millones. Esto lo colocaría en niveles de tráfico comparables a los de Algeciras.
Sin embargo, Nador West Med no es solo un puerto de contenedores; su diseño incluye un complejo industrial y una central portuaria especializada en el procesamiento de combustibles, lo que busca convertirlo en un hub energético regional. Esta diversificación es crucial, ya que Marruecos pretende competir en el ámbito del gas natural licuado (GNL), un recurso vital en la actual seguridad energética europea. Aunque España tiene la ventaja en infraestructura de descarga de gas, la estrategia marroquí es clara: controlar tanto el flujo de mercancías como el de energía en torno a Melilla.
Un aspecto preocupante es la financiación de este proyecto. De los más de 1,000 millones de euros invertidos, 310 millones provienen del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD). Esto ha generado un profundo malestar en el tejido empresarial español, que observa cómo fondos a los que España contribuye se destinan a financiar a un competidor directo que busca debilitar la posición estratégica de sus propias ciudades y puertos.
### La Eficiencia como Arma de Competencia
Marruecos no solo compite en términos de ubicación y costos, sino también en eficiencia. Tanto Tánger Med como Nador West Med han sido diseñados desde su concepción como puertos altamente automatizados. Esta tecnología permite una velocidad de descarga y traslado de mercancías muy superior a la de instalaciones más tradicionales, como las de Algeciras. Esta diferencia en eficiencia se traduce en un flujo de mercancías más rápido y menos costoso, lo que pone a los puertos españoles en una desventaja significativa.
Rabat es consciente de que en el siglo XXI, las cadenas de suministro son un recurso estratégico. Al posicionarse como el punto de conexión esencial para las mercancías que llegan desde África y Latinoamérica hacia Europa, Marruecos refuerza su papel como líder regional. Esta ambición se extiende incluso hacia el sur, con la ‘Iniciativa del Atlántico’, que busca abrir el acceso al océano para los países del Sahel a través de otro megaproyecto: el puerto de Dajla en el Sáhara Occidental.
### Implicaciones Geopolíticas y Económicas
Es fundamental entender que la expansión portuaria de Marruecos no responde únicamente a criterios económicos; es también una herramienta de política exterior que refuerza las reclamaciones territoriales marroquíes. La monarquía alauita utiliza estas infraestructuras para presionar sobre Ceuta y Melilla, buscando asfixiar económicamente a estas ciudades. A pesar de que las relaciones diplomáticas entre Madrid y Rabat parecen estar en un momento de calma, la estrategia de fondo no ha cambiado: Marruecos mantiene su irredentismo sobre los territorios de soberanía española.
El impacto de esta estrategia no solo afecta a Ceuta y Melilla, sino que también tiene repercusiones en Algeciras. La pérdida de competitividad del puerto andaluz podría resultar en la pérdida de hasta 1,600 empleos directos si no se realizan inversiones urgentes en modernización e infraestructura. Además, la falta de capacidad en el lado marroquí para gestionar el tráfico hacia España provoca retrasos que afectan a mercancías perecederas, lo que lleva a algunas empresas a buscar alternativas en otros puertos del Mediterráneo.
La situación en el Estrecho requiere una respuesta que vaya más allá de lo económico; es necesario un compromiso político claro por parte de España. Mientras Marruecos despliega sus puertos como piezas en un tablero geopolítico para cercar a Ceuta y Melilla, España debe decidir si invertirá lo necesario para modernizar sus instalaciones y proteger la viabilidad económica y la soberanía de sus ciudades autónomas frente a la imparable estrategia envolvente de su vecino del sur.