En los últimos años, el sector humanitario ha enfrentado desafíos sin precedentes que han puesto en jaque su capacidad para operar y ayudar a las poblaciones más vulnerables del mundo. La combinación de la disminución de las donaciones privadas y la retirada de financiamiento por parte de Estados Unidos ha creado un vacío que amenaza con desestabilizar a las organizaciones no gubernamentales (ONG) que dependen de estos recursos para llevar a cabo su labor. Este artículo explora la magnitud de esta crisis y sus repercusiones en las principales ONG a nivel global.
La crisis financiera que atraviesan las ONG no es un fenómeno aislado. Durante la última década, el sistema humanitario internacional había experimentado un crecimiento significativo, impulsado por una serie de emergencias globales, como los conflictos en Siria y Yemen, así como la crisis de refugiados en el Sahel y Afganistán. Además, el auge de la filantropía individual había permitido a muchas organizaciones expandir sus operaciones y aumentar su personal. Sin embargo, este crecimiento ha llegado a un abrupto final, dejando a las ONG en una situación crítica.
### La Retirada de Estados Unidos y su Impacto en el Financiamiento
Uno de los factores más determinantes en esta crisis ha sido la retirada de Estados Unidos como principal financiador humanitario. Hasta 2024, EE.UU. representaba entre el 36% y el 42% de toda la financiación humanitaria mundial, cubriendo más de la mitad del presupuesto anual de numerosas operaciones de la ONU. La desaparición de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha dejado un vacío estructural que ha afectado a muchas organizaciones, obligándolas a recortar personal y congelar proyectos.
Cruz Roja Internacional ha sido una de las primeras en hacer público su plan de reducción de personal, anunciando que despedirá a casi 3,000 trabajadores, lo que representa el 15% de su plantilla global. La presidenta de la organización, Mirjana Spoljaric, ha reconocido que la situación financiera ha forzado a la ONG a tomar decisiones difíciles para continuar ofreciendo asistencia humanitaria crítica. Este tipo de medidas no son exclusivas de Cruz Roja; otras organizaciones como Unicef, Acnur y Médicos Sin Fronteras también han tenido que ajustar sus operaciones debido a la falta de fondos.
La caída de las donaciones privadas ha sido igualmente alarmante. Tras el pico de solidaridad que se observó durante la guerra de Ucrania en 2022, las contribuciones han disminuido drásticamente. En 2024, las donaciones privadas sumaron aproximadamente 7,000 millones de dólares, una cifra muy por debajo de los niveles anteriores y de lo que aportan los Estados. Esta disminución ha llevado a muchas ONG a revisar sus planes y a priorizar intervenciones, lo que ha resultado en la suspensión de programas esenciales.
### Consecuencias en el Terreno: Proyectos Congelados y Personal Despedido
Las repercusiones de esta crisis financiera son palpables en el terreno. Muchas organizaciones han tenido que cerrar o fusionar oficinas, reducir costos y despedir personal. Acnur, por ejemplo, ha informado que solo dispone del 33% de los recursos necesarios para cubrir sus necesidades globales de 2025. Esto ha llevado a la organización a cerrar o fusionar 185 oficinas en todo el mundo y a eliminar la mitad de los puestos de alta dirección.
La situación es igualmente grave para Save the Children y Unicef, que han tenido que tomar decisiones desgarradoras, como suspender programas que tratan a niños con malnutrición grave o que proporcionan atención médica a recién nacidos en zonas de guerra. La responsable de Programas Internacionales en Unicef, Blanca Carazo, ha señalado que están buscando nuevas formas de financiación, pero la incertidumbre política y económica hace que la situación sea aún más complicada.
La crisis no solo afecta a las organizaciones, sino que también tiene un impacto directo en las comunidades que dependen de su ayuda. Programas esenciales, como la asistencia alimentaria, el apoyo psicosocial a supervivientes de torturas y la educación, están en riesgo de ser suspendidos o reducidos. Esto plantea un escenario devastador para millones de personas que ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad extrema.
### Un Clima Político en Contra de la Solidaridad
El contexto político actual también juega un papel crucial en la crisis que enfrentan las ONG. Existe un creciente cuestionamiento del multilateralismo y de los valores que sustentan la cooperación internacional. Discursos que ponen en duda la idea de solidaridad y la responsabilidad de ayudar a los más necesitados están ganando terreno en varios países. Esto no solo afecta el financiamiento, sino que también puede influir en la percepción pública sobre el trabajo de las ONG.
Las organizaciones consultadas han afirmado que no existe una crisis reputacional, a pesar de que algunas han enfrentado escándalos relacionados con el acoso sexual y el abuso de poder. Sin embargo, la fatiga del donante individual, la dispersión mediática y el encadenamiento de crisis han contribuido a la disminución de las ayudas. La portavoz de Acnur ha calificado la situación como “devastadora”, subrayando que muchas operaciones dependen de un hilo y que la caída de financiamiento no era previsible.
La crisis humanitaria que enfrentan las ONG es un reflejo de un sistema en crisis, donde la falta de recursos y el clima político adverso amenazan con desmantelar años de progreso en la asistencia humanitaria. Las organizaciones deben adaptarse a esta nueva realidad, buscando nuevas formas de financiamiento y priorizando sus intervenciones, mientras que las comunidades vulnerables continúan esperando la ayuda que tanto necesitan. La situación es crítica y requiere una respuesta urgente tanto a nivel local como internacional para evitar un colapso total del sistema humanitario.
