La petanca, un deporte que ha encontrado su lugar en el corazón de muchos ceutíes, tiene en Juan Cortés a uno de sus más fervientes defensores. Desde su infancia, Cortés ha estado inmerso en este deporte, que ha sido parte integral de su familia. Nacido en el Tarajal, donde los clubes de petanca han florecido, su primer contacto con la disciplina se dio en el club ‘Príncipe Felipe’, donde su padre, hermano y primos competían. Aunque su vida lo llevó a alejarse temporalmente de Ceuta, su regreso marcó el inicio de una nueva etapa en su relación con la petanca, esta vez en el club ‘José Zurrón’.
La influencia de su familia ha sido fundamental en su amor por la petanca. Cortés recuerda con cariño cómo su hermano y primo, junto a Jesús García, lo inspiraron a seguir en este deporte. A pesar de no tener el mismo nivel que ellos, su dedicación y entusiasmo lo llevaron a participar en numerosos campeonatos. Para él, la petanca no es solo un pasatiempo, sino una forma de vida que requiere entrenamiento y constancia.
La pasión por la petanca no solo se ha mantenido en Juan, sino que también ha sido transmitida a sus hijos. Aunque inicialmente se inclinaron por el fútbol, pronto encontraron su camino de regreso a la petanca, jugando en el club ‘Equipo Mariano’ antes de regresar a Zurrón. Esta continuidad familiar es un testimonio del legado que Cortés ha cultivado a lo largo de los años.
La decisión de asumir la presidencia de la Federación de Petanca de Ceuta no fue fácil para Cortés. Durante años, había estado apoyando a los clubes y a la federación, que en ese momento era dirigida por Antonio León. Sin embargo, al ver que nadie quería tomar las riendas, y tras conversaciones con otros clubes, decidió presentarse. Su motivación principal fue su amor por el deporte y el deseo de asegurar un futuro para sus hijos en la petanca.
Cortés ha enfrentado numerosos desafíos desde que asumió la presidencia. La situación económica de la federación es precaria, y la falta de patrocinadores ha dificultado el desarrollo del deporte. A menudo se ve obligado a arbitrar en competiciones debido a la escasez de recursos. Sin embargo, su compromiso es firme: quiere asegurarse de que la petanca no muera en Ceuta. Para ello, ha trabajado arduamente para abrir las puertas de los clubes desde temprano, ofreciendo a los jóvenes la oportunidad de prepararse para competiciones nacionales.
La representación de Ceuta en competiciones nacionales es un objetivo que Cortés considera esencial. Aunque reconoce que las cosas han cambiado con el tiempo, la federación está comprometida a seleccionar a los mejores talentos para que representen a la ciudad. Este año, Ceuta participará en el 40 aniversario de la Federación Española, donde competirá contra campeones mundiales de países como Italia y Francia.
La pasión de Juan Cortés por la petanca es evidente en cada palabra que pronuncia. No solo se trata de un deporte, sino de un vínculo familiar que ha perdurado a lo largo de generaciones. Su deseo de ver a sus hijos y a otros jóvenes disfrutar y competir en este deporte es lo que lo impulsa a seguir adelante, a pesar de las dificultades. La historia de Cortés es un recordatorio de que la pasión y el compromiso pueden marcar la diferencia en la vida de una comunidad y en la preservación de tradiciones deportivas.
A medida que la petanca en Ceuta comienza a resurgir, el legado de Juan Cortés y su familia se convierte en un faro de esperanza para el futuro de este deporte en la ciudad. Su dedicación y amor por la petanca no solo están asegurando su continuidad, sino que también están inspirando a una nueva generación a tomar el relevo y a seguir disfrutando de este apasionante deporte.