La figura de Miguel Ángel Aguilar ha sido fundamental en la historia del periodismo español, especialmente en el contexto de la dictadura franquista y la posterior transición hacia la democracia. Su reciente publicación, “No había costumbre”, ofrece una mirada profunda y personal sobre los últimos días de Franco, así como sobre las dinámicas políticas y sociales que marcaron esa época. En este artículo, exploraremos los temas centrales de su obra y su relevancia en el análisis del pasado y presente de España.
La narrativa de Aguilar no solo se centra en los eventos históricos, sino que también refleja su experiencia como periodista que ha sido testigo de transformaciones significativas en el país. A través de sus relatos, se puede apreciar cómo la represión y el miedo fueron herramientas utilizadas por el régimen para mantener el control, así como la importancia de la prensa extranjera como un refugio para la verdad en tiempos de censura.
### La Relevancia del Periodismo en Tiempos de Represión
Aguilar destaca el papel crucial que desempeñó la prensa internacional durante la dictadura franquista. En un contexto donde la información estaba controlada y manipulada, los corresponsales extranjeros se convirtieron en una especie de salvaguarda para aquellos que luchaban contra el régimen. La posibilidad de que sus voces fueran escuchadas en medios internacionales proporcionaba una forma de protección y visibilidad que, de otro modo, habría sido imposible.
El autor recuerda cómo, en momentos de gran tensión, la cobertura de la prensa extranjera podía ofrecer una especie de inmunidad a los opositores del régimen. Esta dinámica no solo subraya la importancia de la libertad de prensa, sino que también plantea preguntas sobre la responsabilidad de los periodistas en la búsqueda de la verdad. Aguilar, con su estilo característico, invita a reflexionar sobre la ética del periodismo y la necesidad de estar presente en los acontecimientos, en lugar de depender de las pantallas y las redes sociales.
La experiencia de Aguilar en las últimas ejecuciones del régimen es particularmente conmovedora. Su relato de esos momentos desoladores resuena con la idea de que el periodismo no es solo una profesión, sino una vocación que implica un compromiso profundo con la verdad y la justicia. La frase que resalta la simetría en la vida de Franco, quien termina como comenzó, firmando penas de muerte, encapsula la tragedia de un régimen que se aferró al poder a través del terror y la represión.
### La Transición y sus Desafíos
La transición española es otro de los temas centrales en la obra de Aguilar. A menudo se presenta como un modelo a seguir, pero el autor cuestiona esta narrativa, sugiriendo que no hubo un guion preestablecido. En lugar de un proceso ordenado, lo que ocurrió fue un reencuentro entre los españoles, marcado por la necesidad de construir una nueva sociedad sobre las ruinas de una dictadura.
Aguilar argumenta que la percepción de la democracia actual entre las nuevas generaciones es preocupante. Un porcentaje significativo de jóvenes considera que la democracia es peor que la dictadura franquista, lo que indica una falta de comprensión sobre el valor de las libertades y derechos que se han conquistado. Esta desconexión entre las generaciones plantea interrogantes sobre la educación cívica y la memoria histórica en España.
El autor también reflexiona sobre la relación entre Juan Carlos I y Franco, sugiriendo que la proximidad del rey emérito al dictador fue un acto necesario para la recuperación de la monarquía. Sin embargo, esta cercanía ha sido objeto de críticas y debates en la actualidad, especialmente en el contexto de la evaluación de la figura de Franco y su legado.
La obra de Aguilar no solo es un testimonio de su experiencia personal, sino que también sirve como un recordatorio de la importancia de la memoria histórica. En un momento en que el revisionismo histórico está en auge, su libro invita a las nuevas generaciones a reflexionar sobre el pasado y a reconocer que las libertades no son un regalo eterno, sino un logro que debe ser defendido constantemente.
En resumen, “No había costumbre” es más que una crónica de los últimos días de Franco; es una invitación a comprender el papel del periodismo en la historia de España y a valorar la democracia en su complejidad. La obra de Aguilar es un llamado a la acción para que los periodistas y ciudadanos se comprometan con la verdad y la justicia, recordando que la historia no se repite, pero sus lecciones deben ser aprendidas y aplicadas en el presente.
